Colándome en una Boda en Indonesia

Hay mucha diversidad por todas partes en Indonesia y eso es lo que lo hace tan especial. Este país tiene más de 17.000 islas, 300 grupos étnicos y 6 religiones oficiales, por lo que es un lugar perfecto para explorar y sumergirse en un nuevas culturas.

Justo cuando piensas que has aprendido lo fundamental de la cultura Indonesia, viviendo un tiempo en una ciudad, cambia todo en el momento en el que llegas a la siguiente. Sin embargo, con toda esa diversidad, donde todo cambia cada vez que parpadeas, una cosa es siempre constante:

Los indonesios te recibirán con los brazos abiertos, con hospitalidad y buena amistad...

Riding through Jakarta with my host and his son

En mi estancia en Yakarta (Indonesia) pude experimentar la hospitalidad y la amabilidad de la gente indonesia. No sólo me pasé toda mi estancia en Yakarta con una familia mediante Couch Surfing, sino que tuve la oportunidad de estar todavía más inmersa en su cultura, asistiendo a una boda Javanese.

Se dice que “lo mejor de la vida viene de lo inesperado”.

He podido comprobar en varias ocasiones que esta cita es cierta y mi experiencia en Yakarta fue una de ellas. En mi camino a una atracción popular, Taman Mini (alias: Little Indonesia), estaba perdida, como de costumbre. Después de muchos intentos de encontrar la dirección correcta, terminé en lo que pensé que era Taman Mini (dado la multitud de gente que había allí), pero en vez de eso estaba en una gran fiesta de una boda.

Cualquier persona normal se hubiera ido, especialmente en mi situación: no estaba invitada, no llevaba el vestido apropiado y era una boda musulmana, había guardias vigilando la puerta y por último, tengo el pelo rubio y largo y eso, en esta zona, es como un imán para la atención no deseada.

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Sin embargo, siendo la persona anormal y curiosa que soy, decidí arriesgarme.

Había tenido ya la experiencia anteriormente de asistir a dos bodas musulmanas tanto en Malasia como en Singapur. Me sentí valiente y confiada de que sería capaz de estar en esta boda con mi ropa de calle. Con esa confianza pasé por delante de los guardias como si perteneciera a la fiesta y con esa confianza pasé por la puerta principal y saludé a cada persona que vi.

Dado que quería tomar algunas fotos de esta experiencia, caminaba con confianza y estuve de acuerdo con la familia en hacer una foto grupo, mientras preparaba en mi mente un pequeño discurso para cualquiera que me preguntara quién era y qué hacía allí.

 

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Simplemente pensé que le explicaría al novio, la novia y los miembros de la familia que yo era la prima americana que nadie conoce y que había venido solo para asistir a la boda. 

No tenía idea de cómo iba a funcionar esa excusa con la familia, pero me tragué mi vergüenza, me acerqué a los novios, los abracé y los besé como si los hubiera conocido de toda la vida. Pedí una foto y al instante posaron conmigo, seguidas de innumerables fotos más que fueron tomadas por su familia. Justo después de la foto, sonrieron y exigieron que llenara mi plato y comiera la cena del buffet de la boda.

Y por supuesto, estuve de acuerdo.

Cuando terminé de hacerme fotos con los novios y comí un poco, comenzó la parte divertida.

Casi todo el mundo en la fiesta dejó sus asientos, corrió hacia mí con su cámara o teléfono móvil pidiendo un selfie. Pasé más de 2 horas tomando selfies y honestamente se podría decir que los asistentes tomaron más fotos con la chica extraña extranjera con con los novios.

Esta experiencia me permitió la oportunidad de conectar mejor con la gente indonesia y tener una idea más clara de su cultura, comida y tradiciones, que no hubiera podido experimentar si no hubiera asistido a la boda. Nunca hubiera vivido algo así si hubiera elegido quedarme en la puerta y asomarme desde fuera con curiosidad, como cualquier turista. Hay que superar el miedo, romper un poco las reglas establecidad y tomar riesgos.

En la vida, si vivimos con miedo y constantemente nos preocupamos por lo que otros piensan, perderemos algunas de las aventuras más emocionantes que la vida tiene preparadas para nosotros. En este caso estamos hablando de una boda, pero cuántas personas se pierden experiencias realmente increíbles y únicas, por miedo o preocupación por las opiniones de los demás..

La vida es demasiado corta y se pierden muchas oportunidades por una palabra de cinco letras: miedo

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