Implicarse en los proyectos

Un día un hombre rico conoció a un hombre que tenía familia y que estaba en paro desde hacía 2 años. El rico sintió pena por su situación y le ofreció trabajo: le pidió que construyera una casa, ya que el pobre tenía muchas experiencia como constructor. El rico no le dio muchos detalles sobre cómo quería la casa: le dio 1 millón de dólares y un buen sueldo, mientras durara la obra y le dijo que la construyera a su gusto.

Él pobre ya tenía todo planificado y había calculado cómo gastar ese millón en lo mejores materiales para la construcción de una mansión increíble, con todo de la máxima calidad.

Un día él se dio cuenta de algo:

“Si gasto menos, podría ahorrar mucho dinero para mí, aparte del sueldo que me paga. Como no sabrá las materiales que uso, podría comprar lo más barato y construir una casa super bonita en el exterior.”

El estaba super contento. Iba todos los días a comprar materiales. Cada día él estaba más ilusionado mientras compraba cosas super baratas de mala calidad y veía lo que estaba ahorrando en la obra, mientras tanto. Pasaron los meses y la construcción se terminó. Él sonrió mientras se puso de pie delante de la preciosa casa que acaba de terminar de construir. Él sabía que el rico estaría contentísimos con su trabajo y que no se daría cuenta de los materias que había empleado.

Llegó el momento de enseñar la casa al rico, que cuando vio la casa por primera vez, contento y emocionado le dijo: “Me encanta…! Es increíble..! Que bien trabajas..!”

Entonces, el pobre le dijo al rico, “Toma, las llaves de tu casa. Como ves está completamente terminada.”

El rico lo miró, sonrió y dijo, “No me las des. Son para ti. Acabas de construir la casa de tus sueños.

Por eso insistía tanto en que la hicieras a tu gusto porque era para ti. Quería darte algo más que un buen sueldo. Quería que tuvieras la casa de tus sueños para ti y tu familia, un lugar seguro donde pudiera crecer tus niños. La verdad es que no necesito una casa, ya tengo muchas.”

El hombre se quedó blanco y pensó: “Si hubiera sabido que esta casa iba a ser para mi y mi familia, habría hecho las cosas de forma totalmente diferente: hubiera comprado materiales de la máxima calidad y hubiera prestado mucha más atención de los detalles de la obra.”

Poco después él y su familia se mudaron a la casa. Al poco tiempo llegó el primer problema, los materiales que había puesto para fachada no estaban preparados para el exterior y cuando llovió muy fuerte varias veces, se empezaron a hincar y empezó a entrar frío y humedad. Como tenía dinero que había guardado, reparó aquello: tuvo que quitar todos los materiales en mal estado y tuvo que comprar e instalar los nuevos.

Poco después empezó a tener problemas con el tejado y tuvo que desmontar el tejado completo y hacer uno nuevo, pero ya se le estaba acabando el dinero. Luego hubo más y más averías y al final había tantas que gastó todo su dinero en reformas. Como no eran ricos tuvieron que pedir una hipoteca para pagar las averías y al final tuvieron que dejar la casa, porque no pudieron pagar al banco.

Así que en poco tiempo el banco les embargó y se quedaron sin nada. En resumen, podría haber tenido una casa pagada para su familia para toda la vida y por no hacer bien las cosas se quedó sin nada.

Si esto lo aplicamos al ámbito profesional, deberíamos pensar cada uno que es lo que hacemos en la empresa:

¿Damos todo lo que podemos de nosotros mismos y trabajamos lo mejor posible, como si fuera nuestra propia empresa (nuestra propia casa) o hacemos lo mínimo posible, porque pensamos que al final vamos a cobrar lo mismo y no merece la pena el esfuerzo?

Tenemos que sentirnos siempre involucrados con lo que hacemos. En el trabajo, o en cualquier cosa que hagamos en la vida, tenemos que entender que “estamos construyendo nuestra propia casa.”

Si todos trabajamos con la mayor ilusión, esforzándonos y con interés, la empresa funcionará mejor y crecerá. Por lo que nosotros también nos beneficiamos de ello.

Además… quien nos dice que no podemos hacerlo tan bien que no podamos ir subiendo en la empresa y terminar siendo jefes… y, evidentemente, es mejor ser jefe de una gran empresa, que funciona muy bien… por lo que el trabajo que hayamos hecho desde el principio, nos beneficia siempre el dia de mañana.

 

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