Detenida por Inmigración en el Aeropuerto de Stansted (Londres)

Estaba muy emocionada cuando salí de Zaragoza (España) en dirección a Islandia, con escala en Londres. Encontré un billete a buen precio desde el aeropuerto de Bristol que iba directo a Reykjavik (Islandia) en los meses de verano y no podía esperar más para ver el destino de mis sueños.

Imaginé lo que Islandia podría ser, en comparación con las fotos que había visto en las revistas de viajes. Estaba más emocionada cuanto más se acercaba el momento de partir.

Siempre había oído historias de personas que tenían problemas en el aeropuerto de Stansted en Londres, pero teniendo en cuenta que yo sólo estaba de paso, no estaba preocupada.

Mientras esperaba en la aduana confirmé mi reserva para el coche de alquiler en el aeropuerto. No estoy segura si estaba más emocionada por visitar Islandia o por la oportunidad de conducir por primera vez en el lado izquierdo de la carretera con un coche de cambio manual. Estaba muy contenta, me acerqué al oficial de inmigración y le conté mis planes. Me hizo algunas preguntas generales y luego algunas más detalladas sobre cuánto tiempo llevaba viviendo en España.

Estaba preparada, ya tenía en cuenta que me iban a hacer preguntas, pero de repente empezó escribir lo que parecía ser una novela.

Sin más preguntas o investigación sobre mis planes de viaje, me dijo: “Necesito que vengas conmigo”.

Siempre intento ver el lado positivo de las cosas, así que traté de no pensar en el hecho de que me estaban dejando junto a personas que estaban detenidos porque estaban violando la ley. No pude evitar escuchar al oficial hablar con el hombre que estaba a mi lado. Este hombre había sido detenido por intentar introducir algo ilegal en el país y cuando lo detuvieron, estuvo gritando y montando una escena.

Miré al oficial y le dije: “¿Por favor, me podria decir por qué me ha dejado en la misma área que estas personas? Me gustaría saber qué es lo que he hecho. Solo quiero ver algunas hermosas cascadas en Islandia, no causar problemas”.

Mi espera de “un par de minutos” se convirtió en una hora y media. Comencé a sentirme inquieta porque nadie me decía lo que estaba pasando. Caminé dando vueltas hasta que finalmente vi al oficial que me habia dejado alli.

Me puse de pie con mi gran sonrisa, esperando que me dijera que podría continuar con mi camino.

En su lugar, me dijo que lo siguiera hasta el área de equipajes para recoger mi bolsa para que pudiera hablar con alguien y pudiera salir. Tan pronto como me llevaron a la parte de atrás, mis maletas y mi móvil fueron confiscados y me pusieron en una habitación fría y vacía. Esperé una hora hasta que alguien fue a hablar conmigo.

Seguí preguntando cuál era el problema, pero nadie podía darme una respuesta clara.

En ese momento tuve la sensación de que algo no estaba bien, porque ni siquiera me dejaban ir al baño sin supervisión. También mencionaron que tenían que cachearme para asegurarse de que no tenía nada con lo que pudiera hacerme daño.

Después de mi viaje escoltada al baño, me llevaron a otra sala para tomar fotos y huellas. Luego me dieron un papel donde decía que me iban a encerrar para interrogarme.

Entonces me pusieron en otra sala cerrada, con sofás viejos, con gente de varios países que estaban detenidos por diferentes razones. Me permitieron hacer una llamada personal para informar a alguien de la situación y aparte de eso todo estaba fuera de mi control.

Llamé a mi familia española para avisarles de que estaba detenida sin razón, suponía que no podrían hacer nada, pero por lo menos querían informarles de que estaban bien. Estuvieron llamando a la embajada americana, pero les dijeron que al no ser una cosa de vida o muerte no podían ayudarles, porque estaban muy ocupados en ese momento.

Traté de ver lo positivo, así que estaba agradecida de que la experiencia hubiera comenzado a las 20:00 h. Esto todavía me permitiría perder tiempo para los retrasos y suficiente tiempo para recoger mi coche alquilado y conducir dos horas al aeropuerto de Bristol para mi vuelo a las 06:00 h.

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Que va…..

22:00 h – Me llevaron a una sala cerrada con sofás – estado: optimista

23:00 h – Me dijeron que no iban a tardar mucho más y que sin duda iba a poder recoger el coche con tiempo.

00:00 h – Me dijeron que tuviera paciencia y que si me liberaban en los próximos treinta minutos todavía tendría tiempo.

01:00 h – Perdí el coche de alquiler. Nadie me decía nada y no venía a hablar conmigo el oficial de inmigración.

Cada 5 minutos seguía preguntando al guardia sobre el estado de mi detención, pero él siguió disculpándose y diciendo que no podía hacer nada.

02:00 h – Todavía esperando ……

02:30 h – Cambio de turno: vino otro oficial.

Cuando entró el nuevo oficial me miró directamente y dijo: “Umm, no puedo entender por qué sigues aquí.” Luego le indicó al guardia que me diera mis maletas y me dejara ir sin hacer ni una sola pregunta.

En ese momento no estaba segura si debía agradecida o enfadada. Evidentemente estaba contenta porque había salido finalmente, pero a la vez enfadada con el primer oficial que me había tenido detenida sin motivo. Estaba claro que no tenía ninguna razón para detenerme porque en cuando vino el otro policía y revisó mi documentación, salí inmediatamente.

Había estado esperando muchas horas, perdí mi coche alquilado y mi vuelo que ya había pagado. Salí de allí con mis fotos de la ficha policial como un recuerdo, pero sin ninguna respuesta de por qué había sido detenida.

No sabía cómo llegar al aeropuerto de Bristol para coger mi vuelo. El oficial se disculpó y me dijo que no me preocupara que seguro que había un autobús, tren u otra compañía de alquiler de coches abierta. Eran las 03:15 h en ese momento y corrí tan rápido como pude al centro de información del aeropuerto para pedir ayuda y encontrar la mejor manera de llegar al aeropuerto de Bristol.

Me informó de que no había abierto ninguna empresa de transportes hasta las 07:00 h y aunque cogiera un taxi no llegaría a tiempo para el vuelo. Me senté en el suelo del aeropuerto decepcionado, pensando otras opciones posibles para llegar a Islandia.

Asumí que, tal vez, el oficial de inmigración me podia ayudar, como me había detenido sin razón durante toda la noche, pero cuando le llamé directamente para contarle que no había una manera de coger mi vuelo, me dijo tan tranquilo “No podemos ayudarte porque somos una unidad independiente del aeropuerto”.

Al final, perdí mi vuelo. El único vuelo que salía ese mismo día era desde el aeropuerto de Luton, a una hora de distancia y sólo por la mañana.

La única forma de llegar allí a tiempo fue un taxi de 180 dólares.

Compré el nuevo vuelo, tomé el taxi y pensé que mi hilo de mala suerte había terminado, pero no fue así. Mi equipaje pasaba el límite de peso y en easyJet me cobraron 80 dólares más… ¡qué timo !!!!

En nuestros viajes no todo va como queremos. Cuando volé a Islandia estaba agotada después de haber estado despierta durante más de 30 horas, pero tenía que decidir si me iba a concentrar en todas las cosas malas que acababan de pasar o si me enfocaría en lo bueno, aprender de ello y esperar lo mejor para el resto del viaje.

No siempre tenemos control sobre todas las cosas que nos pasan, pero lo que podemos controlar es nuestra actitud hacia las situaciones. Gracias a ese cambio en mi actitud, pude ver lo positivo en la situación y disfrutar de las hermosas vistas de Islandia.

En el avión, ya de camino a Islandia, estuve un rato pensando sobre lo ocurrido. ¿Por qué dos personas ante una misma situación, tratando con la misma persona y misma documentación, actúan de una forma tan diferente? El primer agente no me escuchaba, me miraba con desconfianza, no me dejaba explicarle y me tuvo allí detenida hasta que se fue. Creo que si no hubiera habido cambio de turno, seguiría allí todavía… El segundo, sin embargo, fue amable, me hizo unas rápidas preguntas, miró la documentación y tuvo claro desde el primer momento de que no había nada raro y no entendía por qué me habían detenido. Si hubiera estado él en el otro turno, nunca se hubiera dado esta situación. Pensé mucho sobre esto… pero eso os lo contaré en otra entrada…

 

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Foto: Sarah Dodd – NOMADIC DREAMER

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En la vida, no podrás controlar cada situación que viene, pero lo que puedes controlar es cómo reaccionas ante las situaciones: la actitud y permitir o no que te arruine el día.

 

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