El Comienzo: De Esclava a la Victoria

 Con 22 años leí un libro y me encontré con este versículo de la Biblia: “El rico se enseñorea de los pobres, y el que toma prestado es siervo del que presta.”

En ese momento me di cuenta de que era una esclava de los bancos.

Estaba trabajando a tiempo parcial y estudiando en la universidad. Mi vida parecía muy agradable desde el exterior, excepto por el hecho de que me dirigía en una dirección financiera que, si no ponía remedio, terminaría en desastre.

A los 17 años tomé una de las mejores decisiones de mi vida: alejarme de mi pequeña ciudad natal, para estudiar en la Universidad de Palm Beach Atlantic. Sin embargo todo tiene un precio. No pensé en ello en ese momento, porque pensaba que tenía muchos años hasta que tuviera que empezar a pagar.

Además, endeudarse es lo “normal”. ¿No es cierto? Todo el mundo lo hace.

Cuando terminé la universidad, empecé a trabajar y pensé que era el momento de comprar un nuevo coche. Entré en un concesionario, me dejé llevar y firmé un crédito en el que terminé pagando mucho más de lo que valía el coche.

Más deudas…

Después de un año con este coche, decidí que necesitaba comprar uno nuevo. Estaba tan entusiasmada con el futuro y pensaba que tenía que seguir acumulando propiedades y no pasaba nada por tener más crédito. Encontré un coche que me gustaba y estaba dispuesta a hacer lo que fuera para comprarlo.

En ese momento yo estaba trabajando como niñera, cuidando dos niños. Una mañana iba a la casa de la familia en la que trabajaba, ilusionada con la idea y lista para contarle a mi jefe (el padre de los niños) mi nuevo plan de comprar otro coche.

Si las miradas mataran, habría caído fulminada en ese momento.

La reacción de mi jefe no fue la que esperaba: después de una larga pausa, dijo con un tono serio:

“Sarah, estoy realmente preocupado por tí y sé, que cuando digo esto, estoy entrando en el tema personal, pero no me importa: estás haciendo el ridículo. No necesitas un coche nuevo y no necesitas más deudas”.

Cómo sabía que él es una persona muy preparada en al área financiera y que además se preocupaba por mí, lo escuché. Me recomendó que leyera un libro que cambió mi vida para siempre: “La transformación total de su dinero” de Dave Ramsey.

Mucha gente a la que he hablado en los últimos años de este libro se ríen y dicen que simplemente habla del “sentido común”, pero yo no estoy de acuerdo. Nada más terminar de leer el libro, volví a leerlo otra vez.

Era como si mis ojos se abrieran por primera vez.

Pensé en conceptos que nunca antes me había planteado y entendí una verdad importante: no tenía que ser una esclava: que era exactamente lo que era para el banco, si le debía dinero. Después de leer el libro la segunda vez, me hice una promesa a mí misma:

“Voy a hacer todo lo que esté en mis manos, para deshacerme de mis deudas lo antes posible.”

Sabía desde pequeña que quería hacer algo grande en la vida. En ese momento me di cuenta de que la trayectoria materialista que llevaba hasta ese momento no era el camino correcto para hacer grandes cosas. Así que tuve que hacer un cambio.
Mi plan era deshacerse de todo.

DEBT

Mientras estaba estudiando fui pagando las deudas más pequeñas con mi trabajo de niñera y en cuanto terminé enfermería y aprobé el examen final, me puse muy en serio, con las créditos más grandes.

Tenía más probabilidades de pagarlas rápidamente con mi nuevo salario junto con los ingresos de niñera. En ese momento, me inscribí en un curso de ocho semanas llamado Financial Peace UniversityDurante esas ocho semanas aprendí más sobre el “sentido común” y empecé a hacer frente a las deudas más grandes.

Al final del día, aunque estaba muy cansada, me motivaba ver la luz al final del túnel.

Empecé a soñar en grandes objetivos para mi vida: la idea de la aventura, los viajes y experiencias nuevas se convirtieron en algo atractivo para mí, mientras que la idea de un coche nuevo, casa grande y otras cosas pasaban a segundo plano. Todo mi mundo cambió.

Tomé en serio las enseñanzas de Dave Ramsey. Después de terminar mi curso, trabajé mas de un año sin parar: dobles turnos de 16 h en un día, fines de semana, vacaciones, etc. Siempre estaba lista para cubrir cualquier turno de los compañeros de trabajo.

Sabía que, si trabajaba duro en ese momento, podía dejar atrás las deudas que me ataban a esa vida y poder hacer realidad mis sueños y vivir la vida que quería vivir.

No iba a ser fácil, pero merecía la pena el esfuerzo.

Como dice Dave Ramsey: “Si usted se esfuerza como nadie, después podrá vivir como nadie” Recordé esa cita cada día y me motivó en los días me sentía agotada y cansada.

Me siento orgulloso de decir que llegué a mi meta y estaba finalmente 100% libre de deudas. 

Eso me hizo sentir muy bien. Todo mi esfuerzo al fin tenía sentido y me sentía recompensada.  Sin embargo, ¿Sabes qué me iba a hacer todavía más feliz? Vivir en el país donde siempre había soñado estar: España y conseguí esa meta veinte meses después.

Quiero que seas parte de este viaje conmigo y te des cuenta de que no tienes que ser un esclavo como lo fui yo.

Puedes vivir la vida que siempre has querido vivir. Con mucho trabajo, un plan y mucha motivación, todo es posible.

No te olvides de leer: 
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Sarah - thenomadicdreamer.comEl Comienzo: De Esclava a la Victoria