Explorando Cuevas y Piscinas Naturales: Semuc Champey, Guatemala

Semuc Champey es un tesoro escondido en las montañas, cerca de la ciudad de Lanquin en Guatemala. Su nombre significa “Donde el río se esconde debajo de las piedras” y es un puente natural de piedra caliza de 300 m, bajo el cual fluye el río Cahabón.

Esta es una escapada perfecta para cualquier aventurero, así como para los amantes de la naturaleza y los admiradores de vistas impresionantes. En este paraje encontrarás muchas piscinas de piedra caliza, con algunos de los más bellos colores turquesa y cuevas que jamás podrías encontrar en otro lugar del mundo.

Semuc Champey se encuentra a unos 45 minutos del lugar donde me iba a alojar: el Hotel Utopía (por cierto, muy recomendable para alojarse en él). El viaje hasta el Hotel fue ya toda una aventura. Íbamos de pie en la parte trasera de una camioneta del tipo pick-up, recorriendo rápidamente la carretera, contra el viento, agarrándonos bien fuerte a las barras de refuerzo que tiene la camioneta, mientras el conductor, entre saltos intentaba esquivar los grandes agujeros que había en la carretera.

¡Qué viaje más movidito tuvimos!

Una vez allí, nuestra primera actividad fue visitar y explorar varias cuevas. La primera que visitamos era una gran cueva totalmente cubierta por el agua. Nos proporcionaron una vela que sería nuestra única fuente de luz durante todo el trayecto. Luego, lentamente, nos fuimos abriendo camino entre el agua, fue un shock el contacto con el agua debido al cambio de temperatura de la misma. Estaba más alerta que nunca y lista para nuestra gran aventura.

Nuestro guía local nos dio una sesión informativa rápida y nos preparó mentalmente para los obstáculos que teníamos por delante. Mientras hablaba, extendió la mano para tocar el costado de la cueva y cogió barro de la misma y con sus dedos nos hizo un dibujo en la cara a cada uno de nosotros, antes de internarnos en las profundidades de la cueva. No tenía ni idea de qué iba a encontrarme allí.

Estábamos completamente a oscuras, y como yo era la primera de la fila, todo lo que veía era oscuridad delante de mí.

En este viaje la seguridad no era, precisamente la prioridad: íbamos sin cascos, chalecos salvavidas, ni siquiera teníamos instrucciones claras de lo que nos íbamos a encontrar.

Durante nuestra aventura, de una hora y media, en las cuevas, tuvimos que pasar por muchos espacios estrechos, subir escaleras, nadar bajo el agua e incluso dar un salto de 5 metros en el agua, sin tener ni idea de lo que podíamos encontrarnos a continuación.

Durante el trayecto, llegó un momento que me tuve que sumergir en el agua, por lo que la vela se apagó y me quedé completamente a oscuras, sin ninguna luz que me pudiera orientar y guiar.

De repente, escuché a la guía, que susurrando me decía: “cierra los ojos, aguanta la respiración y tírate por el hoyo que hay delante de ti”. Pude sentir como latía mi corazón, parecía que se me iba a salir del pecho.

Yo estaba muy nerviosa y le pregunté a la guía, “¡Está muy lejos la salida!, no puedo ver nada. ¿Puedes ir delante de mí para guiarme? Ella volvió a susurrarme en el oído y me repitió “cierra los ojos, aguanta la respiración y “¡sumérgete!”

Podía sentir la adrenalina corriendo por mi cuerpo. Respiré profundamente y me tiré con los ojos cerrados por el agujero. Me abrí paso a través del estrecho espacio que había, provocándome algunos rasguños y hematomas, pero con el nivel de adrenalina al máximo.

Salí del agujero para caer en otra cueva que también estaba llena de agua y totalmente a oscuras, por lo que tuve que esperar a que llegara el guía para poder tener algo de luz.

Continuamos hasta que divisamos un pequeño haz de luz que se filtraba al fondo, delante de nosotros.

¡Era la salida! ¡Habíamos conseguido llegar hasta el final!

Después esa aventura repleta de acción, continuamos el día realizando un montón de actividades varias. Saltamos varias veces al río desde un gran columpio, y luego comenzamos nuestra caminata por el bosque.

Pasados unos treinta minutos, aproximadamente, paramos para disfrutar de las hermosas vistas y hacer algunas fotos antes de dirigirnos a las piscinas naturales

Las piscinas naturales tenían el agua de un color turquesa más bonito que he visto en mi vida y multitud de cascadas repartidas por todo el bosque. Una parte de la aventura era ser lo suficientemente valiente como para ir saltando de una piscina a otra.

Acabamos nuestra aventura haciendo tubing durante una hora, río abajo, lo que nos llevó directamente a nuestro hotel. Esta fue una manera muy relajante y placentera de terminar el maravilloso día que habíamos pasado viviendo aventuras primero en las cuevas y después en las piscinas en el bosque

¿Estás preparado para una aventura?

¿Serías lo suficientemente valiente como para ir a explorar cuevas?

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