Viajas con tiempo…

En mis viajes, aprendí rápidamente una lección muy importante.

Las cosas no siempre van como planeamos, y por eso deberíamos ser flexibles y estar relajados en estas situaciones.

A veces, mientras estaba viajando, tendía a ir al límite, especialmente en el tema del transporte. Iba siempre con el tiempo JUSTO para coger el avión, el autobús o tren y no me quedaba tiempo para los problemas inesperados. Pensaba que tenía que aprovechar hasta el último momento en disfrutar de mi estancia y como siempre estoy haciendo tantas cosas, no quería perder tiempo en estar esperando, sin nada que hacer.

Pero eso era una receta para el desastre!  

Tuve un día inolvidable en mi última día en Londres, Inglaterra. Teniendo en cuenta de que el tiempo allí es super impredecible, tuve mucha suerte: un tiempo perfecto, un buen amigo a mi lado y todo el día para disfrutar de esa ciudad tan bonita y viva.  

Mi amigo, David, estaba guiándome por la ciudad y el tenía todo planeado para que pudiéramos hacer todo lo que queríamos y también llegar al aeropuerto para volver a España. Dado que ya habíamos pasado un par de días en la ciudad, queríamos pasar el último día visitando el museo británico y perdernos en una de las galerías comerciales más famosas del mundo: Harrods.  

¿Recuerdas que ya te había mencionado que a veces no tengo en cuenta las situaciones inesperadas?  

Pues… Llegó el momento de ir al aeropuerto. Salimos justo a tiempo para llegar a coger el avión. Al saber que estaba con David (que conoce bien Londres bien), no me estaba fijando y confiaba en que íbamos en dirección al aeropuerto. Después de equivocarnos y dar una cuantas vueltas , llegamos a la estación de tren. Le pregunté al hombre que trabajaba allí, “¿Este tren va dirección al aeropuerto?” El me sonrío y me dijo, “Sí”.  

Al final, llegamos al tren y estaba muy orgullosa, una vez más,  de mi habilidad a llegar al límite, pero llegar a tiempo.

Sabíamos que teníamos 45 minutos hasta el aeropuerto, así que pusimos la alarma en el móvil y disfrutamos del viaje. Después de 40 minutos, David me sonrió, cogió su móvil para mirar donde estábamos en el mapa. Su cara sonriente se transformó de repente y dijo: “Sarah, mira mi móvil.”

Lo mire y el punto que señalaba la ubicación en la que estábamos en ese momento y el punto del aeropuerto estaban muy lejos de uno al otro. Eran las 4:50 pm en ese momento y mi vuelo iba a despegar a las 5:50 pm.

Salimos rápidamente del tren y corrimos hacia una cafetería. Estábamos en el medio de la nada. Solo había esa cafetería y no había ni un coche a la vista. “El aeropuerto está a 35 mins de aquí,” nos dijo la camarera. Miré el reloj y eran las 5:00 pm.

“Llama un taxi rápidamente, por favor!” le gritó David a la mujer.  

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Cuando tienes mucha prisa, la gente tiende a ir lo más despacio posible. ¿Verdad?

Le dije a la taxista que teníamos prisa, pero creo que llego a donde estuvimos después de una ducha muy larga, comer tranquilamente en un restaurante o 5 millones de otras actividades. Parecía como si estuviéramos esperando mucho más de lo que realmente era.   La taxista nos recogió a las 5:20 pm. Nos dimos cuenta a mitad del camino que nos iba a costar más dinero del que habíamos pensado y no teníamos más libras (el dinero en Inglaterra).

 

NO PASA NADA..! (Creo que es la frase que más digo).

Entre David y yo, teníamos tres tipos de monedas: Libras, euros y dólares. Dave, el taxista, se apiadó de nosotros y acepto las tres monedas. Sin darnos tiempo a despedirnos, corrí tan rápido como pude a través de la seguridad del aeropuerto. Por suerte, no había problemas con seguridad. Eran las 5:45 pm y tenía esperanzas de llegar a tiempo.

Corrí a través del aeropuerto con mi equipaje de lunares rosas. Al final llegue a la puerta de embarque y NO ME DEJARON ENTRAR.  

 

Esta vez arriesgué, fui al límite y no tuve éxito.

Dado que estaba de viaje en el mes más caro, Agosto, mi fracaso supuso un precio muy alto. Tuve que comprar un vuelo nuevo que era carísimo. Además, no había vuelos directos y tuve que ir a Barcelona y coger un autobús 4 horas hasta Zaragoza. Todo eso no habría ocurrido si hubiera planeado mejor y hubiera ido con más tiempo.  

 

No te olvides de leer: 

 

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