Haz un Esfuerzo Adicional en la Vida

“A veces no recordarás todo lo que te decía una persona, pero siempre recordarás cómo te hacía sentir.”

En mis viajes, a veces, comunicarme con otras personas no es fácil. Sobre todo en lugares donde son se habla inglés. Hacer autostop en Marruecos fue una experiencia inolvidable que cambió la imagen que tenía de ese país antes de ir. Hubo muchas situaciones con marroquíes, que me demostraron hospitalidad y amor, que me dejaron sin palabras. Era miércoles y hacía mucho calor cuando mi amiga polaca Doro, mi amigo marroquí Badel y yo, hicimos auto stop desde el Desierto del Sahara a Ouarzazate (Marruecos), donde teníamos un anfitrión esperándonos.

En el camino hacia Ouarzazate un hombre de nuestra edad, Fouad, nos recogió. Todo empezó como cada día: subimos en su coche, compartimos un poco nuestras historias, y después de un par de horas, nos dejó en el destino. En muchos casos, dependiendo en la conexión con el conductor, la persona quizás te daría su contacto, por si acaso. Cómo conectamos muy bien con Fouad, nos dio sus datos y nos despedimos.

En la vida, especialmente cuando estás viajando mediante couchsurfing y auto-stop, aprendimos que SIEMPRE, SIEMPRE tenemos que escuchar nuestro instinto, incluso si es difícil.

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Después de conocer a nuestro nuevo anfitrión, fuimos a un restaurante a tomar un té caliente. En aquel momento sentí una sensación de inquietud. Quería ignorarla. Tenía hambre, sed, y sueño;  después de un dia super largo en auto-stop y solo quería tranquilizarme, pero la sensación crecía.

Después de hora y media sentada en un restaurante con él, mis amigos y yo nos quedamos un momento a solas. Tuvimos las mismas sensaciones y estuvimos de acuerdos en que no deberíamos ir a su casa. Nos dimos cuenta de que teníamos el contacto de Fouad y como vivía en la misma ciudad, quizás podría darnos una surgencia de un sitio para dormir.

Sin dudarlo en ningún momento, Foud nos dijo que nos quedáramos donde estábamos, que él iba a buscarnos. A los 10 minutos él y su amigo llegaron. Después de ver la incertidumbre en nuestros ojos, el esperó hasta que le dijimos al anfitrión que no íbamos a quedar con él. En ese momento yo pensaba que Fouad iba a darnos una surgencia de un sitio para alojarnos, pero estaba muy equivocada.

Él tuvo la idea perfecta: a los 20 minutos, llegamos a un sitio con una terraza muy bonita, con vistas espectaculares.

 

El ambiente era muy tranquilo y nos invitó a un té marroquí. Una vez tranquilos, podíamos pensar mejor en que íbamos a hacer por la noche y donde íbamos a dormir. Todavía no sabíamos que íbamos a hacer, pero Fouad sí que lo sabía, cuando fue a recogernos. Nos iba a ofrecer un sitio donde dormir, así que nos invitó a su casa a dormir con su familia. Yo pensaba que después de un té delicioso la situación no podía ser mejor, pero lo fue.

 

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Llegamos a la casa de Fouad donde su madre ya estaba preparando una gran cena para nosotros. Después de todo el días sin comer, el aroma que llenaba la casa era celestial. Nos pidió que nos quitáramos los zapatos y que nos relajáramos, sin hacer nada. Fouad empezó a traer comida a la mesa, muchos platos diferentes y más té. Invitó a algunos amigos a su casa y comimos, nos reímos y hablamos todos juntos.  Era el paraíso….! La verdad es que después del día de cansancio, no recuerdo todas las conversaciones que tuve con Fouad y sus amigos, pero nunca olvidaré cómo me hizo sentir con sus generosidad.

No recuerdo las palabras, pero nunca voy a olvidar su energía positiva, y lo cómoda que me sentí al entrar en su casa y las risas que compartimos durante la cena.

 

Al día siguiente seguimos nuestro viaje hacia Marrakech. Antes de salir, Fouad tenía una cosa más que quería enseñarnos: fuimos en coche hacia un restaurante en lo alto de un monte y tomamos un típico desayuno marroquí en unas tiendas de campaña muy chulas y con unas vistas inolvidables.

Se preocupó por nosotros como si nos conociera de toda la vida, aunque 24 horas antes éramos desconocidos. Cuando lo llamamos, él podría habernos dicho que estaba muy cansado después de trabajar todo el día o simplemente podría habernos dado información de un sitio para dormir. El vio nuestra necesidad y sin dudarlo un segundo, fue más allá y nos dio un recuerdo de amabilidad y hospitalidad inolvidable, que siempre llevaremos en el corazón.

 

En nuestras vidas:

  • ¿Somos como Fouad o aprovechamos cualquier oportunidad para ir más allá y ayudamos a los demás o ponemos excusas como que estamos demasiado cansados o no tenemos suficiente tiempo’? 
  • ¿Hacemos un esfuerzo extra en preparar la cena para alguien cuando estamos cansados, llevar a alguien que no tiene coche, aunque sea un desconocido, o ayudar a un amigo que lo necesita?
  • ¿Somos personas que damos lo mínimo o simplemente no hacemos nada?

 

Un acto de amabilidad, que cuesta muy poco, puede dejar un recuerdo que dura para toda la vida.

 

 

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Sarah - thenomadicdreamer.comHaz un Esfuerzo Adicional en la Vida