¿Qué sabes de Arkansas?

Normalmente antes de preguntarme el nombre, la primera pregunta que la gente me hace es, “¿De donde eres?” Cuando digo “América,” el siguiente comentario es previsible.

“Ah!, America….y ¿de qué parte de América? ¿NYC, California, Florida, Chicago?”

Cuando contesto “Arkansas”, siempre hay un silencio incómodo. Añado rápidamente que está en la mitad de EEUU. Normalmente el silencio sigue o la gente dice “oh, vale”. Para ayudarles un poco a relacionarse, digo “Somos el estado de Bill Clinton.” Los ojos se iluminan y la gente dice, “Ahhhh, Bill Clinton. Conozco a Bill Clinton.”

Durante mi viaje a Varsovia (Polonia) me pasó algo fuera de lo normal. Cuando llegué, mi anfitriona ya había mirado en internet fotos de Arkansas (no es normal en mis anfitriones). Ella, Paula, se emocionó mucho con lo que encontró en Internet.

Al principio, lo miraba sin entusiasmo, “Sí, es bonito.”

Tristemente, tengo que admitir que estoy acostumbrada a que las personas me hablen de sus deseos de visitar sitios como NYC, Hollywood, Las Vegas o Chicago y no suelen mostrar entusiasmo sobre Arkansas. Intente cambiar de tema y ella volvió a hablarme de ello.

Ella me preguntaba muchas cosas: “¿Que puedes hacer en Arkansas? “¿Hay montañas?” “¿Qué come la gente?” “¿Cómo son las personas?”

No sabía como reaccionar porque normalmente la gente no pregunta cosas asi. Aparte de Bill Clinton y el hecho de que tenemos la única mina de diamantes en EEUU, no tenía ni idea que decirle. Cogimos su ordenador, buscamos Arkansas en google, y volvimos a hablar de su belleza. Por primera vez en mucho tiempo, di un paseo hacia atrás en el tiempo. Recordé todo lo que hacía en mi hogar con mis amigos:

  • Acampábamos en el bosque
  • Paseábamos a lo largo del Río Blanco montados en quads
  • Saltábamos en el río (aunque siempre estaba el agua muy fría)
  • Pasear en canoa
  • Las barbacoas
  • Navegar en barco o jetskis por el lago
  • A veces acampando de noche junto a una hoguera.
  • Nadábamos bajo el cielo lleno de estrellas.
  • Aprendí a pescar
  • Hacía senderismo en caminos muy bonitos.

Tambien pense en las increíbles galletas caseras con chocolate blanco que me hacían mi madre y mi abuela. Por no hablar de la carne a la parrilla, con el pan de ajo, maíz, y la salsa típica, County Bob. Comíamos pescado fresco, sandwiches de barbacoa y no puedo olvidar la gulish de mi abuela. Empecé a sentir las emociones asociadas con las experiencias que viví en Arkanas. Con la emoción, vino la pena. Quizás la razón de que la gente no quería saber nada de mi estado, es porque yo mostraba una falta de entusiasmo.

Cuando estaba sentada con Paula, enseñándole mis fotos y compartiendo mis historias, me empecé a sentir orgullosa de mi estado. Tenía todas las respuestas para las preguntas que Paula me había hecho, sin que sonara aburrido.

Solo necesitaba pintar un cuadro en su mente a través de mis propias experiencias, y eso es lo que hice. Mientras hablaba, me di cuenta de que estaba enamoradas de Arkansas – las personas, las tradiciones, la comida, la vida y la belleza de sus lugares. Sin embargo, algo extraño me planteo.

“¿Es posible que yo también me esté enamorando de Arkansas?”

Esa nueva pasión fue muy fuerte cuando salí de Varsovia (Polonia). Me prometí a mi misma: “Aunque está bien mencionar a Bill Clinton para que la gente pueda hacer una conexión sencilla con Arkansas, no puedo parar allí.

Debo pintar un cuadro de Arkansas en la mente de las personas. La mayoría de las personas que conozco en los países que voy, probablemente nunca irán a Arkansas, pero lo que puedo hacer es llevar un poco de Arkansas conmigo en cada sitio que vaya.

Me di cuenta que, como ocurre muchas veces, no valoramos lo que tenemos o lo que conocemos, porque como estamos tan acostumbrados a tenerlo y poder disfrutarlo no le damos el valor real que tiene.

 

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Sarah - thenomadicdreamer.com¿Qué sabes de Arkansas?