Tu Actitud Determina tu Vida y Dirección

Hace tiempo leí una historia que me resultó inspiradora y que me hizo plantearme mi actitud ante el trabajo de otra manera:

En el siglo XV un hombre que estaba paseando por una ciudad, se paró junto a unas obras donde había muchos trabajadores comenzando lo que parecía una gran construcción. Como tenía mucha curiosidad, se acercó a la primera persona que vio trabajando. Se encontró con un hombre sudando, picando piedra y le pregunto, “Veo que estáis constituyendo algo, ¿Me puedes decir que es?”

El hombre le contestó:

“Estoy aquí trabajando todo el día bajo el sol, tengo calor, estoy cansado de picar piedras y odio este trabajo, pero tengo que trabajar para poder vivir, así que aquí estoy. Está claro que estamos construyendo algo, pero no sé qué es y la verdad es que no me importa. Estoy haciendo lo que me dice mi jefe, y me da igual el resto.”

El hombre siguió caminando y como no había aclarado sus dudas, se acercó a otro trabajador que encontró unos metros más adelante, haciendo el mismo trabajo que el anterior y le hizo la misma pregunta, a lo que respondió:

“La verdad es que no sé que estamos construyendo. Mi trabajo es hacer una gran escalera con ayuda de otros compañeros, pero no sé para qué es. Solamente me importa ser responsable en mi trabajo y hacer la parte que me corresponda lo mejor posible. Me gusta mi trabajo, me hace sentir útil y además puedo dar de comer a mi familia”

El hombre ya sabía algo más, pero seguía teniendo curiosidad sobre qué se estaba construyendo allí, así que caminó unos metros más hasta llegar junto a otro trabajador. Pero, al acercarse, le sorprendió ver algo diferente en aquella persona: estaba haciendo exactamente el mismo trabajo que los dos anteriores, picando piedra bajo un sol abrasador a 40º, pero estaba trabajando con una sonrisa. P

aró junto a él y volvió a hacerle la misma pregunta, con la esperanza de conseguir más información. Sorprendido, el trabajador le contestó,

“Pero, ¿no lo ves?! Estoy construyendo la catedral más bonita del mundo!

Donde miles y miles de personas vendrán a honrar a Dios y podrán disfrutar de su belleza y yo tengo la oportunidad de trabajar aquí cada día y ser parte de su construcción. Estoy muy ilusionado en ser una parte importante de este proyecto.”

Aquí tenéis un ejemplo de tres hombres que estaban trabajando en exactamente la misma situación, pero
con actitudes totalmente diferentes.

La verdad es que el mundo está lleno de personas que pasan el tiempo quejándose, sin ganas, ni ilusión, tanto en su vida personal como en el trabajo. Otros intentan hacer su trabajo lo mejor posible, se sienten realizados con él y disfrutan con ello.

Pero, sólo unos pocos, se sienten parte de un proyecto global o viven su vida con objetivos e ilusión.

 

 

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  • ¿Cómo vas a vivir cada día de tu vida?

  • ¿Vas a quejarte de todo o a buscar objetivos en tu vida que te hagan sentirte realizado?

 

Sarah - thenomadicdreamer.comTu Actitud Determina tu Vida y Dirección