Un Duro Paseo por la Historia: Campos de Exterminio en Phenom Penh, Camboya

Viajar es una experiencia enriquecedora que puede enseñarte valiosas lecciones de vida, al mismo tiempo que te ayuda a descubrir y comprender más sobre el mundo y sobre nosotros mismos.

Este descubrimiento del yo y de la vida es lo que me mantiene adicta a los viajes y lo que me ha motivado a viajar hasta este punto a más de la mitad de los países del mundo completamente sola.

Lo que he aprendido a lo largo de los años es que, si bien muchos países tienen muchas similitudes y modos de vida, cada país tiene su propio encanto único y algo especial que enseñarte si estás dispuesto a verlo.

Las lecciones que uno aprende en los caminos vienen de diferentes formas y si uno viaja con el corazón y la mente abiertos, las lecciones nos llegarán y comenzaremos a transformarnos libremente.

Viajar a Camboya en el sudeste de Asia fue una experiencia en particular que estuvo llena de lecciones y momentos que me dejaron reflexionando sobre mi propia vida y forma de pensar. Mientras salía de Camboya para aventurarme en Laos, recuerdo el abrumador sentimiento de gratitud por la transformación que había tenido lugar en mi corazón durante el tiempo que estuve allí.

Mientras que viajar es una experiencia hermosa, también abre los ojos y te enfrenta a la humanidad.

Eso es exactamente lo que me sucedió durante el tiempo que pasé en Camboya, donde no solo viajé por diversión y placer, sino para aprender su historia a un nivel más profundo y personal.

Aunque es un país pequeño, es conocido por muchas cosas. Algunas personas lo han visto en el cine en varias escenas de la película Tomb Raider, los viajeros que lo visitan conocen sus famosos Templos de Angkor y los aficionados a la historia conocerán el terrible genocidio y la guerra.

Este es un país que tiene mucho que ofrecer, pero convertirse en el país que es hoy no ha sido un camino fácil para las familias camboyanas. Cada familia se ha visto afectada de una forma u otra por la guerra y el genocidio. Para muchos, estos sentimientos aún persisten en la actualidad.

Un Poco Sobre la Historia …

Desde 1975 a 1979, el líder comunista Pol Pot dirigió a la organización guerrillera, que se conocía como Jemeres Rojos o Khemer Rough (en francés), que llevó a cabo el “genocidio camboyano”.

Bajo la consigna de la evacuación de las ciudades y destrucción de la civilización urbana y su cultura, consideradas burguesas, la reconstrucción social desde los orígenes de la civilización y la recuperación de la cultura jemer ancestral, se asesinaron a millones de inocentes.

Su objetivo era matar a cualquiera que fuera educado, religioso, rico o que tuviera puestos importantes en el gobierno. Absolutamente todos los que iban en contra de sus ideas fueron asesinados al momento. Las familias fueron separadas, a los niños de todas las edades se les enseñó a ser duros, luchar y matar.

La cifra de muertos durante esos años fue de más de 3 millones de personas, por eso fue muy difícil ver personas mayores mientras viajaba por el país.

En mi segundo día en la capital de Camboya, Phnom Penh, hice un viaje a los campos de exterminio para mi propia educación y comprensión personal. No era el lugar más fácil para visitar, pero fue importante para mí vivir la experiencia de aprender por mí misma sobre todas las acciones horribles tuvieron lugar allí. He estado en varios museos de la guerra y ninguno me ha impactado tanto como este.

Tanto los campos de asesinatos como el museo del genocidio ofrecen una gran cantidad de información debido al hecho de que durante esos días mantuvieron un registro muy estricto, con fotografías de los hombres, mujeres y niños que fueron cautivados y asesinados.

Con una guía personal o de audio uno puede atravesar este oscuro momento de la historia, escuchar lo que sucedió exactamente en detalle y los testimonios personales de los supervivientes.

Alguien puede estar preguntándose, “¿Por qué querrías pasar por esto y visitarlo?”

La historia no puede borrarse, pero son errores de los que tenemos que aprender. Todos y cada uno de los momentos difíciles de la historia tienen una lección detrás de la cual obtener un nivel más profundo de comprensión puede ayudarnos a aprender nuevas lecciones de vida.

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Información:

1. Museo de Genocidio Tuol Sleng

Esto solía ser una escuela secundaria, que se convirtió en una prisión de seguridad (S21). Hasta 20,000 personas fueron encarceladas y torturadas allí durante esos duros años oscuros.

Las guías personales están disponibles para darle una mejor idea de las historias personales de los que sobrevivieron y para dar detalles sobre las diferentes habitaciones que atraviesa.

2. Centro Genocida Choeung Ek (Campos de Exterminio)

Los campos de concentración están ubicados en las afueras de la ciudad. Con la guía de audio tardas un mínimo de 1 hora. La guía está incluida en el precio y te brinda una comprensión muy detallada de lo que aquellas personas tuvieron que pasar.

Hay partes muy difíciles de ver en este museo, como el árbol donde mataban a niños inocentes, golpeados contra él hasta que morían, así como un edificio con más de 8.000 calaveras dispuestas por edad y sexo.

La experiencia visitando estos lugares no es algo fácil, pero te lo recomiendo durante tu estancia en Phenom Penh para ganar una perspectiva diferente sobre la cultura camboyana.

 

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