Viajar Como Gandhi: Ser más Minimalista

Viajar como Gandhi con ropa sencilla, el corazón abierto y la mente despejada.

En 2015 hice una peregrinación por España muy famosa que se llama el Camino de Santiago, donde anduve a lo largo de 31 días. Nunca olvidaré el primer día del camino cuando empecé en los Pirineos franceses, con mi maleta de 14 kilos, que estaba llena de las cosas innecesarios que tenía “por si acaso”

Me había planeado la idea de ser minimalista antes del camino y pensaba que estaba haciendo bien, pues hasta el primer día cuando tuve que caminar más de 6 horas subiendo los Pirineos con esa mochila tan pesada. Después de un par de horas caminando, me di cuenta de que realmente empezaba a tener problemas con el peso, pero no hacía caso porque pensaba que no había nada en la mochila que pudiera dejar.

En los primeros 5 días del camino tenía dolor en sitios que no sabía que era posible que dolieran. Tuve ampollas por los dos pies y cada paso que daba era más difícil.

Me esforzaba en mantener una sonrisa hasta que conocí a Carl de África de sur.

El paro a mi lado y me pregunto, “oye, cuánto pesa tu mochila? Tienes más peso que la mayoría de los chicos del camino. Me duele verte llevar una mochila tan pesada”

Le mire y le dije, “ah que no pasa nada, no pesa tanto. Todo está bien”

Camine con él un par de horas y hablamos de cosas muy profundas en la vida. Hablamos de muchas cosas pero alos 10 minutos volvíamos al tema del peso de mi mochila.

¿Qué llevas en tu mochila? Me pregunto

“Un cuaderno, un libro, dos pares de zapatos, sandalias, 6 camisetas…” Antes de que pudiera seguir me miró y sonrió:

 

“Sarah, hoy es día número 5 de 31. Está claro que tienes mucho dolor del peso y creo que no tienes ordenadas las ideas: ¿Realmente necesitas estas cosas?”

Cuando le mire pensaba que la respuesta sería “claro que si”, pero la verdad es que Carl vino a mi vida en el mejor momento y me hizo pensar en la relación que tenía con las cosas de mi mochila.

Carl me ayudó a conectar el desorden que tenía en mi mochila que el desorden que tenía en mi mente.

Caminé más adelante de Carl para pensar en todo lo que me dijo. Sabía en el fondo de mi corazón que tenía razón. Sabía que si perdiera un par de kilos de mi mochila me sentiría mejor de cuerpo y mente. No podía ser experta en sola una noche, pero decidí que iba a dar un paso en camino correcto y que iba a dejar cosas diferentes cada día.

Poco a poco, fui soltando los sentimientos de apego que tenía para mis cosas materiales y noté una diferencia enseguida.

Mi corazón empezó a abrir y mi mente sentía paz y libertad en cada ocasión que dejaba una cosa en el camino.

Carl me enseñó una lección al principio del camino que cambio mi experiencia totalmente y es que la verdadera libertad viene cuando rompemos la conexión con nuestras posesiones y estamos más unidos con nuestro corazón y alma.

 

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Sarah - thenomadicdreamer.comViajar Como Gandhi: Ser más Minimalista